La adopción en el Imperio Romano

La adopción en el Imperio Romano

Este tema ha sido elección propia, sino que de vez en cuando se me ocurre preguntar a mis seguidores sobre qué quieren que escriba esa semana. Después me tiro el rollo, hago una encuesta y la gente vota. Y así es cómo llegué a escribir sobre un tema que ni siquiera se me había pasado por la cabeza, que estaba cargadito de leyes, pero que se trata de una práctica habitual, dentro del mundo romano y que obviamente tenía un sistema y estaba cuidadosamente legislado.

¿Por qué adoptar?

¿Para que vas a adoptar si los dioses te han bendecido con ese don de no tener descendencia? Este es el pensamiento extemporáneo de una servidora, puesto que todos a los que os interesan estos temas sabéis de sobra, que no entraría dentro de la mentalidad romana.

La adopción se llevaba a cabo por muchos motivos, destacando los intereses políticos y religiosos. Pero la cosa iba más lejos, puesto que su principal finalidad era la de perpetuar la grandeza del nombre de una familia, a punto de extinguirse, así como el culto a los antepasados y a toda esa religión familiar o Sacre Privata.

                Ya di unas pinceladas en su día a la religión romana, pero me gustaría esbozar qué suponía esta Sacre Privata.

Por una parte, dentro de este núcleo familiar religioso, estaba la adoración a los lares, las divinidades fundadoras de la familia. Tras ellos se encontraban los manes, los antepasados ilustres y por último los penates, los dioses que velaban por el buen aprovisionamiento de la familia.

Ahora diréis esto está muy bien y con eso qué. Bueno precisamente, la adopción consistía en introducir dentro de este vínculo social y, sobre todo, religioso a un extraño. Bueno a veces no era tan extraño, hay gente con suerte.

Octavio, serie de Roma

¿En qué consistía la adopción?

La adopción en sí misma era el fundamento que crea la patria potestas, es decir, un acto jurídico que introducía a un extraño dentro de la familia y por consiguiente dentro de la sacre privata.

Esto implicaba la creación de esta patria potestad sobre el adoptado y con ello que el patrimonio del adoptado, pasase al del adoptante.

“La parte contratante de la primera parte sera considerada como la parte contratante de la primera parte” Así me siento yo cuando leo Derecho Romano

 

Y este a su vez se convertiría en el continuador de la familia, es decir, en el heredero. Este proceso trataba de imitar en todo lo posible a la naturaleza, veremos su aplicación en el siguiente apartado.

Tipos de adopción

Cuando una familia veía venir su fin, por no haber conseguido la ansiada descendencia. El pater familias tenía que hacerse a la idea de que su familia podía desaparecer y él marcharía a la tumba sin nadie que le otorgases bendiciones. Pero, siempre podía optar por dos vías:

  • La adoptio de un hijo y de esta forma se perpetuaría su familia
  • La adrogatio, es decir, el pater familias se entregaba a otra familia, donde el culto familiar estuviese asegurado.

En cuanto al primer caso, la adoptio era un procedimiento por el cual el pariente biológico entregaba a su hijo al adoptante. Esta acción transfería un hijo de una familia a otra. Normalmente era un filio familias el adoptado, pero también podía ser un pater familias, aunque era mucho menos frecuente.

En cuanto a la adrogatio era un asunto mucho más complicado, porque conllevaba la extinción de una familia, para evitar la desaparición de otra. Tal era la seriedad del asunto, que era un asunto de Estado. Debía recibir la sanción de los pontífices, es decir, los máximos exponentes de la religión romana. Estos tenían que asegurarse de que el adrogatus tuviese los suficientes hermanos y familiares, para atender los intereses de los antepasados, a cuyo culto estaba renunciando. Si los pontífices lo aprobaban, la adrogatio tenía que pasar una nueva prueba y es que debía ser sancionada en los comicios por curias. Esto es así porque el acto podía privar a la gens de heredar a propiedad de un hombre sin hijos. En caso de que los comicios por curias diesen su aprobación el adrogatus pasaba de ser pater familias a filius familias, en la casa de su padre adoptivo. Si estaba casado, su esposa y él pasaban a formar parte también de la familia, lo mismo que todas sus propiedades, que se incorporaban al patrimonio familiar.

El padre adoptivo pasaba a tener el mismo vínculo y los mismos derechos y potestas que sobre un hijo propio. Se contemplaba como si fuera de su propia sangre.

Vista del foro, Roma

En época de Justiniano se introdujeron nuevos conceptos dentro del ámbito de la adopción, como es el caso de la adopción plena y la adoptio minusplena. En el caso de la primera recaía sobre los descendientes que no estuviesen bajo patria potestas, pero producía los mismos efectos que la adrogatio.

En cuanto a la adopción menos plena era la referente a personas extrañas a la familia en cuyo caso se producía un vínculo personal entre adoptante y adoptado. Sí se conserva la patria potestas en la persona que la tenía en origen. Sin embargo, pasa el adoptado de hecho a la familia del adoptante, aunque jurídicamente siga perteneciendo a la familia del padre natural.

¿Quiénes tenían la capacidad de adoptar?

Claramente los hombres, puesto que son ellos los que crean la patria potestas. Como las mujeres no la crean, no pueden adoptar, ya que sin patria potestad no hay adopción. (Elemental querido Watson, a veces me cubro de gloria yo sola)

Sin embargo, es cierto que el emperador Diocleciano permitió que las mujeres adoptasen, siempre y cuando demostrasen que ya no podían tener hijos de sangre, además este procedimiento se llevaba a cabo por un rescripto imperial.

¿Por qué hablaba antes de esa imitación de la naturaleza? Pues buen ejemplo de ello es que los castrados no puedan adoptar, puesto que ellos no podrían engendrar hijos de forma natural.

La castración de Urano. Fresco de Giorgio Vasari y Cristofano Gherardi (c. 1560, Sala di Cosimo I, Palazzo Vecchio Florencia).

Esta misma imitación de la naturaleza establecía una diferencia de edades mínimas para esta adopción: Si se quería adoptar a un individuo en concepto de hijo, tenía que haber una diferencia de dieciocho años, mientras que si se quería adoptar a un individuo en concepto de nieto, tenía que haber treinta y seis años de diferencia.

¿Quiénes podían ser adoptados y quiénes no?

No se permitía la adopción de hijos naturales, fruto del concubinato, ya que entrarían en litigio la adopción con la legitimación.

Los libertos por su parte sólo podían ser adoptados por su antiguo dueño y de esta forma este conservaba su patronato.

_Eirene, serie Roma

La legitimación en el Derecho Romano

Al igual que ocurría con la adopción, la legitimación también podía suponer salvar a una familia. Esta podía darse en tres formas distintas: por subsiguiente matrimonio, la oblación a la curia y el rescripto imperial:

La primera de ellas, subsiguiente matrimonio, aparece en Roma de la mano del emperador Constantino, quien pretendía con ella la disminución del concubinato. Disponía que los hijos nacidos de una concubina libre o ingenua se convirtieran en hijos legítimos de los padres, que vivían en concubinato, contraían matrimonio.

Mediante la legitimación toda filiación que había sido ilegítima se convertía así en legítima. Un dueto que forma la naturaleza, en primer lugar, quien crea la prole y la ley, quien la legaliza y legitima.

Senado romano

En segundo lugar estaría la oblación a la curia, directamente relacionada con los varones púberes que componían el ejército romano. Las leyes caducarias prescribieron que los liberi naturalii o hijos naturales, que llegasen al cargo de decurión, pasarían a ser declarados hijos legítimos, mientras que las hijas naturales que contrajesen matrimonio con un decurión también pasarían a ser consideradas como legítimas.

En tercer lugar estaba el rescripto o resolución del emperador. El hijo natural quedaba legitimado siempre y cuando sus padres no pudieran contraer matrimonio y estos no contaran con hijos legítimos. Esta tercera forma era muy restringida, porque el legitimado por muy legítimo que fuese no entraba en la familia civil.

Los efectos de la legitimación eran los siguientes:

  • Se creaba la patria potestas, lo que daba origen a esa misma potestad sobre los descendientes del hijo legitimado.
  • Introducía en la familia agnaticia a personas que no estaban en ella en origen.
  • Propiciaban el paso del patrimonio del legitimado al legitimante, es decir, todo para el pater familias.

Conclusiones

Como hemos visto, a lo largo del post, en la sociedad romana existía un auténtico terror a morir sin descendencia. El no tener un hijo que lleve tu nombre y el de tu gens suponía un abandono del culto familiar, sacre privata, acto extremadamente grave en la mentalidad religiosa romana. Es en este contexto donde tienen lugar soluciones, como la adopción, presentada en sus diversas formas, así como la legitimación, que ya hemos visto que además de extender la vida de una familia, reducía otras lacras a ojos de la sociedad tradicional, como el concubinato.

Bibliografía:

RODRIGO ENNES, L., “La adopción romana: continuidad y discontinuidad de un modelo”, en PERIÑÁN GÓMEZ, B (COORD.), Derecho, persona y ciudadanía. Una experiencia jurídica comparada, Marcial Pons, Madrid, 2010.

RUSSO RUGGERI, C., La datio in adoptionem, I, Origine, regime giuridico e riflessi politicosociali in età repubblicana ed imperiale, Dott. A. Giuffrè Editore, Milano, 1990.

SCHUPFER, “L’adozione privata. Dal mondo dei sogni”, en Rivista Italiana per la Scienze Giuridiche, Milán, 1915.

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