Sobre mí

Nací en Zaragoza el 2 de junio de 1991, cuando todavía se hablaba de la Guerra del Golfo. Antes que escritora he sido restauradora de obras de arte y, de vez en cuando, todavía me dedico a ello. Sin embargo, mi pasión por la literatura y la historia ha sido una constante a lo largo de toda mi vida. Siempre he devorado los libros, de eso mis padres tienen toda la culpa, ya que ellos hacen lo mismo. Mi interés por la historia nació cuando tuve edad para leer Asterix y Cleopatra y empecé a preguntar por todo lo relacionado con Egipto.

La primera vez que intenté escribir un libro fue durante una cena en casa de unos tíos. Tendría como seis años y mi libro eran ocho carillas hechas con dos folios doblados por la mitad, con sus páginas numeradas y su portada dibujada. Como no podía ser de otra manera, el libro trataba sobre el misterio de una pirámide y Egipto mucho Egipto. La semana anterior había oído en algún sitio el nombre de Yucatán e intenté meterlo como pude en el título del libro. El pequeño Yucatán así terminó llamándose, aunque lo más seguro es que acabara en el cubo de basura de mi tía. A los días pocos días, recapacité y pensé en hacer las cosas bien, serias, así que abrí mi primer documento word en Windows 98. Aquello era otra cosa. Lo titulé El secreto de la esfinge. Ahí fue cuando me di cuenta de lo difícil que era escribir las palabras “esfinge” y “Egipto”, ya que word me señalaba con un subrayado rojo esas palabras muchas veces. Cuando llevaba un buen rato escribiendo, resultó que únicamente había escrito dos líneas y en letra muy pequeña, así que opté por separar más las palabras entre ellas. Darle diez veces a la barra espaciadora no era suficiente, me escandalicé cuando mi padre me dijo que bastaba con una y que los signos de puntuación se ponían justo detrás de las palabras. ¡Eso suponía reducir toda mi obra a menos de la mitad! Al poco tiempo, me llamaron para cenar y apagué el ordenador del botón (tal como me decían que no debía hacer). Hasta ahí mi primera experiencia literaria.

La siguiente gran intentona fue una obra de adolescencia, que tenía un tema algo más revolucionario había tribus urbanas, asesinatos y cosas de ese género. Pero fue un proyecto inconcluso, que tenía muchos pies pero pocas cabezas, por lo que terminó en la papelera de reciclaje. No valía para aquello.

Tras diez años  estudiando y dedicándome a la Conservación y Restauración de Bienes Culturales así como a la Historia mi interés por la Arqueología fue en aumento.

La primera novela inédita que terminé, A dos miserables, la presenté a un concurso y no resultó premiada. Cuando me llegó la noticia releí las primeras páginas y empecé a sentir vergüenza de lo escrito, de lo mismo que meses antes había presentado con orgullo. Aquel fue el punto de inflexión y comencé a formarme como escritora. A raíz de ello, sabía que debía trabajar mi imagen en la red para darme a conocer y aquí estamos.

Ahora estoy en ese momento en el que me dedico a la novela histórica. Mis aspiraciones pasan por plasmar en el papel ese escenario maravilloso, que siempre ronda mi mente: el mundo antiguo.

Los lectores de novela histórica que además aman la Historia y la Arqueología disfrutarán con mi blog Mare Nostrum, en donde trato de dar luz a temas en los que todavía abundan las sombras. De este modo, preparo la scaena en la que se desarrollan mis novelas.